viajerapunzel

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miércoles, 6 de noviembre de 2013

Vejer de la Frontera


Es el ejemplo de lo que se conoce como los pueblos blancos de Cádiz.

A mi personalmente me encanta este lugar, la única pega que le encuentro son las carreteras por las que puedes acceder: comarcales poco iluminadas y en el acceso al pueblo una serie de curvas con cuestas. Aunque es normal, ya que se encuentra en lo alto de una montañita.

Es un municipio grande, rodeado por murallas en algunas zonas. Tiene de todo lo necesario (farmacia, ambulatorio, parques, supermercados, tiendas varias...).

Recomiendo zapato cómodo.
Cuando estuve aquí eran fiestas y aún recuerdo que las mujeres tenían que hacer un máster para no torcerse pies y tobillos. 
Muchas de las calles son empedradas, con la dificultad de que la mayoría son cuestas bastante empinadas.

Principalmente, lo interesante está en el casco antiguo. En verano, toca aparcar en la zona residencial y andar un poquito...

Lo más vistoso para visitar es la Iglesia Parroquial del Divino Salvador, el Castillo, la Casa del Mayorazgo y la Plaza de España (en ella hay una fuente, palmeras y varios restaurantes. En época de fiestas es donde ponen el baile). 
Enfrente de una de las entradas a la muralla, os encontraréis con una estatua como árabe. Por lo visto, es un monumento en honor a la mujer de Vejer.









Aunque a parte de estos puntos, os recomiendo pasear por el pueblo, es muy agradable y bonito.






Desde los puntos altos del municipio y si el tiempo lo permite, podréis ver África (si se trazase una línea recta desde Vejer, habría unos 10-15 km).

No os podéis ir de aquí sin probar la carne de retinto, el queso payoyo  y por supuesto, el atún de almadraba.

A disfrutar...!

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